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FAERAC: información de salud

 

  BEBES Y NIÑOS

Los padres, familiares o cuidadores de los niños son responsables primarios de la salud de los niños a su cargo. Conocer aspectos relacionados con esta tarea les permite desempeñar este rol con mayor eficiencia y seguridad.

Los hábitos y las costumbres de vida que se adquieren durante la niñez perduran en el tiempo y marcan la adquisición de conductas saludables, las cuales impactan directamente en la calidad de vida de las personas, el rendimiento escolar y laboral, el ambiente en el que vivimos y nuestra sociedad en su conjunto.

La niñez es un período clave y potencial- mente fundacional de buenos hábitos, donde el pediatra puede actuar como educador y consultor. Detallamos algunos consejos...

Una alimentación variada y equilibrada Una alimentación variada garantiza que el niño obtenga los nutrientes que necesita. El gusto y preferencia sobre los distintos alimentos de los pequeños es cambiante y poco a poco aceptarán la verdura o el pescado que al principio no querían ni ver. El equilibrio se refleja en la proporción diaria de hidratos de carbono, proteínas y grasas. La pirámide alimentaria ofrece unas cantidades y proporciones adecuadas. Hemos de tener en cuenta, las siguientes pautas:

*Más frutas y  verduras
*Menos proteínas. Reducir el consumo de carne a dos o tres veces por semana y tomar pescado en la misma proporción .
* Más cereales. Deben consumirlos diariamente en forma de arroz, pasta o pan.
*Menos comida rápida. Limitar al máximo la comida rápida y la bollería industrial (contienen mucha grasa y calorías).

También es importante hacer un buen desayuno para asegurarnos de que nuestro organismo obtiene los hidratos de carbono que necesita por la mañana.

Buenos hábitos alimenticios

Establecer horarios fijos para cada comida. Hay que acostumbrar al cuerpo a unos horarios y limitar el picoteo entre horas.

Planear las comidas con antelación. Así suelen ser más equilibradas y completas. Podemos establecer un momento de la semana en el que diseñar el menú, y otro para comprar lo que necesitamos..

Hacer las comidas más originales y apetecibles. La monotonía en la mesa produce insatisfacción e induce al picoteo. Siempre que podamos estimulemos a nuestros niños a comer todos juntos, en familia y conversemos sobre las experiencias y situaciones vividas durante el dia

Comer en familia, acompañados de un ambiente positivo, tranquilo y amable, podría contribuir a evitar que un niño tenga sobrepeso u obesidad.   

Beber agua El 70% de nuestro cuerpo es agua, imprescindible para eliminar toxinas e hidratar todos los órganos. Apostar por el agua como bebida familiar es una opción de salud. Los zumos de frutas naturales son una buena alternativa, pero no conviene abusar de ellos, ya que contienen demasiados azúcares. Podemos ofrecérselos a los niños rebajados con un poco con agua.

Cuidar de la higiene del cuerpo y los dientes: en forma diaria y creando una rutina desde los primeros meses de vida. Deben ducharse todos los días y cepillarse los dientes después de cada comida.  

Haz que comprendan lo importante que es estar limpio para sentirse bien y prevenir bacterias, infecciones y enfermedades *

El sueño…. El sueño es una función evolutiva que requiere de la maduración del sistema nervioso. Es imprescindible para un adecuado crecimiento físico y desarrollo neurológico y emocional del niño. Dormir bien es un hábito que se aprende de los padres. Para poder enseñar, es importante estar tranquilos y así transmitirles seguridad a los hijos. Hay que tener en cuenta que a medida que el niños crece, las características del sueño van variando:

▪ El recién nacido se despierta cada 3 horas aproximadamente, regulado por la alimentación.
▪ A los 3 meses, ya puede desaparecer el despertar nocturno y dormir 5-6 horas seguidas. En el caso de los bebés alimentados a pecho en general se prolonga el despertar nocturno para mamar y calmarse.
▪ A los 9 meses muchos de los niños duermen toda la noche sin despertarse.
▪ La cantidad de horas de sueño va disminuyendo a lo largo de la infancia .

Consejos

Establecer una rutina

Lo ideal es establecer una rutina agradable antes de ir a dormir: luces bajas, música suave, baño, lectura de un cuento: algo que le permita al niño ir asociando ese estímulo con la hora de ir a la cama.

El horario de acostarse y despertar debe ser regular

Evitar la TV, cuentos atemorizantes y la actividad física enérgica una hora antes de irse a dormir (como pueden ser los juegos que lo excitan).

Acostar al niño despierto para que logre conciliar el sueño solo. Se pueden usar objetos que permanezcan con el niño toda la noche, como por ejemplo un osito o mantita.

No lo acostumbre a dormirse mamando, dándole el biberón, acunándolo, o paseando en el cochecito o en el auto, cuando se despierte y se encuentre solo, va a reclamar volver a esa situación. Es importante que el último recuerdo que tenga de la vigilia sea su cuna.

Acostarlo adecuadamente

El ambiente debe ser oscuro, silencioso, y la temperatura adecuada (sin abrigo excesivo).

Recomendamos acostar al bebe en su cuna, boca arriba, sobre colchón firme, sin almohada (esto disminuye el riesgo de muerte súbita).

Sus pies deben estar tocando el borde de la cuna (para que no se desplace), y sus brazos fuera de la sábana.

No fumar en la habitación, y procurar no hacerlo en toda la casa.

No es recomendable compartir la cama con el niño ya que existe el riesgo de aplastamiento, mayor cantidad de despertares nocturnos y otros trastornos.

Según las posibilidades de la familia, es conveniente sacar al bebe del cuarto de los padres entre los 6 meses, porque ya puede dormir varias horas de corrido.

Tener siempre el carnet de vacunas completo y concurrir a controles médicos necesarios y periódicos.

Más actividad física

El juego y el deporte son aliados imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo. Una hora de actividad física moderada al día mejora sensiblemente el índice de masa corporal (relación  entre peso y estatura) de los niños, incrementa su rendimiento escolar e incluso su estado de ánimo. * El juego… El juego es un elemento fundamental para los niños. Es  una  gran vía  de  aprendizaje, una  manera  de  comunicarse, de conectarse con el mundo que los rodea. Un gran componente de estimulación. Por eso ocupa gran parte de sus días, y es tan importante que tengan un espacio y un tiempo para realizarlo. También es importante adaptar cada juego a cada niño y cada edad correspondiente. Hay que tener  en  cuenta  que  cada  niño  es  particular, se debe estimular su propio potencial de  desarrollo a través de los juegos, así como evaluar su evolución personal y única.  

ETAPAS DEL DESARROLLO Y JUEGOS:

0-3 meses: A  esta  edad  no  puede  interactuar  tan  activamente  con  los  juguetes, estos  deben  estimular  los  sentidos  más pasivamente  (visión,  audición y tacto). Todos  los  juguetes  con  sonidos, colores, diferentes  texturas. Algunos ejemplos  son  colgantes  para  cunas, cochecitos, muñequitos  que  puedan acercárselos los adultos. La música y la lectura  siempre  son  buenos  estímulos  en  cualquier  etapa, y  se  pueden comenzar desde el primer momento. La sonrisa  social  comienza  en  este  período, como  respuesta  al  contacto  con  el  medio  ambiente, por  lo  que  la comunicación, y el contacto visual son fundamentales.

4 -5meses: En  esta etapa, ya  pueden  sostener  objetos  con  sus  manos. Estos deben ser de materiales seguros, coloridos, y de tamaño  considerable  como para  que no  los  puedan  tragar, será  una  buena medida. Ya que lo que tomen con sus manos, lo llevaran a la boca, que  es  su  manera  de  conocer  los objetos  mejor. Además, se debe tener en cuenta un espacio  adecuado  como  para  poder  movilizarse, ya  que comenzaran  a estar  cada vez más activos, y podrán rolar.

6-7 meses: En este momento logran comenzar a mantenerse sentados, por lo que pueden jugar en esta posición que les da más posibilidad  de  interacción  con  los  juguetes y el medio ambiente. Se los puede ir introduciendo en el mundo de las formas, los colores, y encastres.

8-11 meses: En  esta  etapa algunos comienzan con el gateo, por lo que gran parte de su entretenimiento consistirá en desplazarse y descubrir el mundo que los rodea de esta manera. Es importante que tengan la posibilidad de realizar esto (estar en un  espacio  en  el  piso, con  los  cuidados  necesarios). Alrededor de esta Época comienza la etapa de la “angustia del octavo  mes”, que  consiste  en  una angustia  generada por  la  separación  de  la  madre, al  poder  reconocer  en  este momento  un  poco  más  clara  la  diferenciación  de “madre versus extraños”. Comienza a haber una noción sobre la posibilidad  cierta  de  que  la  madre  no este, como alguien independiente del bebe, y esto conlleva una determinada angustia. Es por eso en parte  que  en  este momento, comenzará el juego de tirar objetos y esperar que estos vuelvan (devueltos por manos de un adulto). Esto  simula  la  situación  de  alguien  que se va pero vuelve. Este juego ayuda a ordenar  la  estructuración  psíquica  de esta etapa. Se puede ir progresando la complejidad de los juegos de encastre, y juegos de apilar.

12 -18 meses: Como comienzan con la marcha, los juegos que tengan que ver con arrastre y movimiento serán de mucha utilidad (autitos, trencitos, animalitos con manija para arrastrar). También juegos en forma de mesita donde pueden apoyarse y jugar o empujar para trasladarse.

18-24 meses: Al  ir  progresando  rápidamente  las  pautas  madurativas  en  esta  etapa, como  la  motricidad  fina, y  la  capacidad intelectual, se  los  puede  introducir  en  el  mundo  de  los rompecabezas sencillos, lápices para pintar, juguetes que puedan introducirse dentro de envases de plástico o cajas,  cuidando  que no sean demasiado pequeños para llevar a la boca.

24 meses: Todo  material  maleable, como  la  masa para armar formas, servirá como entretenimiento, y motor de creatividad, y contribuirá a la preparación  para  el  momento  del  control  de  esfínteres. Otros  juegos  a tener en cuenta son los de memoria  (memotest), y reconocimiento de formas y colores. Comienzan los juegos simbólicos (de imitación).

36 meses: Al tener mayor control de su cuerpo, y más destrezas, pueden realizar actividades físicas también, como saltar, andar en triciclo, jugar con pelota; también pueden armar rompecabezas y juegos de encastre más complejos. En esta etapa comienzan a compartir los juegos con otros niños (deja de ser un juego solo en paralelo).

4-5 años:   Ya pueden comprender consignas más complejas, por lo que pueden participar de juegos reglados  (cartas, dados).  ¿Qué debemos tener en cuenta como no recomendado?

DESACONSEJADOS: Andador: no es recomendable, ya que lejos de estimularlos, realiza el esfuerzo por ellos, por lo que tiene un efecto contrario a la estimulación. Pudiendo contribuir a generar más accidentes. Materiales que puedan ser tóxicos Objetos pequeños que puedan ser introducidos en la boca y atragantarse.  

Límites en la infancia

Los  límites  en  la  infancia  hacen  referencia  al  rol  formativo  como padres, marcar pautas a nuestros hijos, en una sociedad donde existen normas, y debe existir el concepto  de respeto. Es una forma de orientar al niño. Qué entendemos como límite: Es la norma que define las conductas esperadas en un contexto determinado. Esto se desprende de los valores que se reconocen en la sociedad (solidaridad, respeto, tolerancia, honestidad, etc.).

En  la  primera  etapa  de  la  vida  del  niño  se  deberá  trabajar sobre la interiorización de las normas. Esto permitirá al  niño  controlar  sus  impulsos  en  un  futuro. Establecer  un  límite  es enseñar  que no todo es posible, esto genera malestar y frustración. Pero esto favorecerá a la personalidad del niño y a su maduración, desarrollando la capacidad de esperar y de entender que  no  todo  puede  ser  satisfecho  inmediatamente. Con  nuestra ayuda, el niño podrá ir incorporando normas que le darán conciencia de una identidad.

Entonces poner límites es fundamental para la constitución de la personalidad del niño. Qué dificultades se esperan ante la falta de límites. Falta de tolerancia a la frustración (excesivo malestar al no poder realizar lo que se quiere), problemas  de  conducta (caprichos, agresividad), impulsividad, falta de reconocimiento a la autoridad, dificultades en el reconocimiento del otro como sujeto y semejante. Cómo se implementa un límite: -Estos  deben  hablarse, deben  ser  explicados  de  manera clara y precisa, se deben sostener en el tiempo y deben ser recordados en el momento de poner el límite luego  de  haber  sido  explicados con anterioridad. Decir que “no” ante una  situación  que  se  lo merezca, pero  si  ante  la  insistencia  del  niño  o  adolescente  cambiamos  a  un  “SI”,  éste aprenderá a que insistir es la forma de obtener lo que quiere.

-Remarcar  lo  positivo  en  forma  verbal (por ejemplo: vamos a guardar este juego para poder jugar a otro. En vez de decir, sino guardas este juego, no jugas nunca más).
-Tratar de acordar o establecer acuerdos  entre todos los adultos que tienen a cargo al niño para evitar mensajes contrapuestos.
– Evitar gritos, insultos desde el adulto hacia el niño. Esto da cuenta de la imposibilidad del adulto de dar una respuesta ante el niño insistente.
– Sería interesante, al momento de decir no, poder ofrecer una alternativa posible. (Con esto no podes jugar pero vamos a buscar algo con lo que sí puedas).
– Destacar lo positivo, reconocer el buen comportamiento y elogiar al niño. No es necesario marcar el error o el mal comportamiento.
– Tener en cuenta las diferente edades para marcar un límite.
– Reconocer que nos equivocamos y decirlo al niño, es una forma de demostrar que todos nos podemos equivocar.
– Dentro de las normas, hay algunas que deben respetarse siempre y otras que pueden ser flexibles, para esto debemos establecerlas y negociar.
– Desaprobar una conducta, no es lo mismo que desaprobar al niño. (Por ejemplo: por favor ordena tu habitación, y no decir sos un desordenado).
– Tener en cuenta que las normas deben ser para todos por igual
– Evitar generar culpas, ya que esta puede dañar la autoestima. La posibilidad de reparar el daño es importante.
– El  niño  puede  estar  enojado  frente  a  una  situación, esto  no  lo podremos evitar, pero sí podemos evitar un mal comportamiento como por ejemplo pegarle a un compañero ante  este sentimiento. Para esto debemos dejar en claro que el sentimiento y el deseo son verdaderos pero se debe limitar la forma de expresarlo.
– La forma en que nos expresamos ante lo que esperamos de él,  también influye en la conducta del niño. Por ejemplo: en esta casa no se tira la basura en el piso, en vez de decir, la basura se tira en el tacho de basura. Esto lleva a que el niño piense que solo en su casa debe cuidar las cosas, y este comportamiento debe ser así en todos lados, y no solo en su casa.
– El “NO” como límite debe formar parte del diálogo con el niño desde el inicio. Es así como éste logra incorporarlo, darle sentido. Según las edades del niño, se deben implementar diferentes límites

Niños pequeños:
– Diferenciar capricho de necesidad.
– Los niños menores de 5 años no conocen el peligro y no controlan algunos impulsos, por lo que al decir que NO, quizás no pueda acatarlo. Corresponde al adulto retirarlo del peligro. – Establecer rutinas, para que exista un orden,
– Formas  en  que  se  expresan: berrinches (situación externa que se contrapone con el deseo del niño, evitar que el niño se lastime, y cuando pase este comportamiento se podrá conversar).También aquel niño con comportamiento agresivo que no puede verbalizar lo que le sucede o que no puede comprender.

Adolescentes:
Poner  límites  puede  ser  más  complejo, ya  que  el  adolescente  no  los  reconoce, esto  es  por  la  necesidad  de independencia ya que busca realizar lo que desea, busca diferenciarse del adulto, trata de constituir su identidad y la fantasía de que todo lo puede.

“Los límites no indican castigo, son en cambio una demostración de cariño, es una forma de reconocer sus derechos, y hacerles conocer que esperan los adultos de ellos, esto favorece el aprendizaje y el autocontrol. Al establecer normas y limites, los adultos deben buscar un equilibrio, esto dará a los niños seguridad, dará alternativas y promoverá su autonomía.”

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